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sábado, 18 de julio de 2015

Géneros discursivos y productos textuales.C1-C2

Tengo un amigo empeñado en instruirme en el manejo de (1) las redes sociales, que para mí resulta tan esotérico como el manejo de las redes cangrejeras. El otro día, mientras probaba inútilmente a enseñarme el funcionamiento de Facebook, me mostró el modo de 'administrar' los comentarios que sus amigos dejaban en su página; y enseguida mi atención quedó prendida de sus explicaciones, porque me di cuenta de que los diversos modos en que Facebook permite (2) 'administrar' los comentarios son perfectamente asimilables a las diversas formas de censura, hasta llegar a la más eficaz y sibilina de todas.
Me sorprendió, en primer lugar, que Facebook impida al titular de una página examinar los comentarios antes de que sean publicados. Así, exactamente así, se desenvuelve (3)  el Poder en nuestra época: haciéndole creer a todo quisque que su voz es sagrada, que nadie podrá acallarlo ni poner trabas a su libre expresión. Y aparentemente así ocurre: a nadie se le pone un bozal, a nadie se le amenaza con castigos en caso de que profiera inconveniencias, a nadie se le somete a 'censura previa'. En teoría se puede decir o escribir cualquier cosa, como el usuario de Facebook puede dejar en el 'muro' de Facebook el comentario que le venga en gana. Naturalmente, se trata de un espejismo: el discrepante se queda satisfecho y tranquilo tras el desahogo; y así, una vez desahogado, se le puede condenar de inmediato al ostracismo, se le puede mandar a freír gárgaras o, mucho más delicadamente, se le puede dejar que siga desahogándose hasta quedarse afónico, sin que lo escuche nadie, o permitiendo benévolamente que lo escuche tan sólo su tía la de Cuenca. Todas estas posibilidades las hallamos en los diversos modos con que Facebook permite 'administrar' los comentarios.
Puede el titular de la página, si el comentario es de su agrado, pulsar un (4)  «me gusta». Este premio es asimilable a la condecoración que en esta fase democrática de la Historia se concede a los que halagan los oídos del Poder, que a cambio les pasa la mano por el lomo, los beneficia con diversos momios y los aureola de un (falso) predicamento, designándolos «periodista de referencia», «intelectual comprometido», «escritor de prestigio», siempre (¡por supuesto!) que repitan como loritos las consignas que al Poder interesan, aunque luego se hagan los machotes y los polemistas en esas fruslerías en las que el Poder admite discrepancias, a través de sus negociados de izquierdas y derechas.
Pero donde la 'administración' de comentarios de Facebook se asimila a las diversas técnicas de censura es en las diversas maneras en que pueden ser borrados. Existe el 'bloqueo' del comentarista, que sería el equivalente a la condena al ostracismo, que hoy se logra sobre todo silenciando al réprobo en las tribunas mediáticas. También Facebook permite la 'eliminación' de los comentarios enojosos, que sería el equivalente al castigo a modo de aviso que se reserva a los díscolos, apartándolos de ciertas tribunas, restándoles visibilidad, ensordeciendo su voz, obligándolos a bregar con una turbamulta de voces adversas, etcétera. Pero el modo más refinado de censura que ofrece Facebook es el 'ocultamiento' del comentario enojoso: de este modo, se puede impedir que ese comentario sea leído por otras personas que no sean el propio comentarista y su círculo de allegados, que sin embargo creerán ingenuamente que su comentario no ha sido censurado. En esta fase democrática de la Historia esta forma de censura, tan sibilina y aséptica, es la más utilizada por el Poder, que a las voces más enojosas las va recluyendo poco a poco mediante técnicas indoloras, melifluas y muy discretas en el ostracismo, sin llegar a acallarlas del todo, permitiendo que se dirijan a una parroquia cada vez más pequeña y endogámica, condenándolas a la irrelevancia, mientras el Poder se encarga de apacentar a las masas, formateando sus cerebros y sus almas para que las voces auténticamente discrepantes les resulten ininteligibles, y echándoles a cambio en el pesebre voces que discrepan en fruslerías.
Por supuesto, esta es la forma de censura más eficaz, pues a la vez que consigue minimizar los efectos de las voces discrepantes logra que tales voces sigan desgañitándose, creyendo ingenuamente que son escuchadas. Hasta en el funcionamiento de Facebook se esconden enseñanzas provechosas.
TAREA
_____________________ Explica la relación que hay entre los dos elementos.
_____________________ Explica esas ideas señalando las referencias.
_____________________ Explica el significado con un sinónimo.
_____________________ Comenta lo que el autor entiende por esos dos elementos.
_____________________ Explica el sentido de esas expresiones.

sábado, 20 de junio de 2015

De las palabras al texto. ELE C2

Cuando leemos un texto por primera vez, nos entra una "ansiedad lingüística" por comprender todo en la primera lectura. Hay muchos modos de enfrentarse a un artículo. Te propongo éste. Lee las palabras o grupo de palabras y piensa de qué va el texto. Escribe algunas ideas, sueltas; no necesitas entrelazarlas. Después coméntalas con alguien y más tarde lee el artículo. Finalmente, haz tu reflexión: ¿Necesitamos entender absolutamente todo lo que aparece en un fragmento, texto, artículo, noticias, etc, oral y escrito?...Ya me dices.
  • foguearme
  • abrumado por
  • un viejo zorro de redacción 
  • mecherito en alto 
  • son barajadas por los canallas
  • mansedumbre
  • procurar munición al padrino 
  • se topa con
  • una larga enfermedad histórica 
  • falta de respeto intelectual
  • borregos propicios 
  • esquilador astuto
  • un pugilato visceral del que está ausente
  • diálogos de sordos
  • clichés incluidos, de derecha e izquierda
  • la necesidad de encasillar
  • reconocer un mérito al adversario
  • sectarismos heredados
  • de dónde viene esa vileza
  • "conmigo o contra mí"
  • los redactores y reporteros de infantería
  • militancia a la redacción
  • haciéndolo atrincherarse allí donde las palabras reflexión y lucidez desaparecen por completo
  • se ha contaminado de ese ambiente enrarecido 
  • la autocensura
  • más atentas a notas de prensa de gabinetes que a patear el asfalto
  • pelear por la verdad, la independencia y la libertad de información pagando el precio del riesgo, en batallas que pueden perderse, pero que también se pueden ganar
  • la prensa independiente que mantiene a raya a los malvados y garantiza el futuro de los hombres libres

sábado, 13 de junio de 2015

Whatsapp: «Fulanita ha salido del grupo». ELE C1-C2






Lee el artículo y responde las preguntas que tienes al final.


Una de las abominaciones sociales de nuestra época son los grupos de WhatsApp. La nueva misantropía consiste en negarse a pertenecer a ninguno. El de la familia. El de los excursionistas a Gredos. El de papás del cole. El de barbacoa este domingo. El de cinéfilos. El de propietarios de una Norton. El de candidatos a acostarse con Bar Refaeli. El del club de tiro de pichón. El del club de lectura. Qué sé yo, hay tantos grupos de WhatsApp como interacciones sociales. Y, si uno abusa de su sentido de pertenencia, si siente pavor a la exclusión o a que le sean interrumpidos los flujos de información con la gente que compone su vida social, corre grave riesgo de no poder hacer otra cosa a lo largo del día que atender sus innumerables grupos de WhatsApp. Es como tener metidas en tu habitación, constantemente, a todas las personas que conoces manteniendo con todas ellas a la vez conversaciones paralelas. Para enloquecer. Yo me borré de los pocos grupos que me abdujeron cuando constaté, primero, que eran triviales. Y, segundo, que, al sentarme a escribir, era incapaz de avanzar dos renglones sin que me distrajera un temblor del móvil. Usted me dirá: pues apaga el móvil. Pero es que no puedo apagar el móvil, porque no estoy dispuesto a asumir el riesgo de que un hijo mío me necesite y yo no pueda enterarme porque tenía el móvil apagado para proteger mi atmósfera de trabajo de la grillera insufrible que son los grupos de WhatsApp. Me salí de todos los grupos y tuve la sensación liberadora de estar echando de casa a un montón de pelmazos que tendrían que haberse ido mucho antes.

Los grupos de WhatsApp tienen un problema añadido del que no fui consciente hasta que un amigo me habló de ello el otro día. Convengamos primero en que la ruptura de relaciones tiene ahora una prolongación en los grupos de WhatsApp. Alguien se enfada con alguien. Antes bastaba con mandarse mutuamente a la mierda y no volver a llamarse nunca más. Si uno quería manifestar su inquina con más vehemencia, podía incluso practicar el ritual de borrar del móvil el número de teléfono del antiguo amigo, devenido enemigo mortal. Como en una ceremonia vudú, como en una muerte alegórica, como clavándole una aguja al muñeco. A todo esto, ahora se agrega una ceremonia más: «Fulanito ha abandonado el grupo». Fulanito sale con cajas destempladas, como pegando un portazo, del grupo de WhatsApp. «¡Ahí os quedáis!». Y si no se va, puede improvisarse un tribunal que lo bloquee, lo cual no es agradable porque tiene algo de purga soviética o jacobina de quien antaño fue un camarada y ahora es pasado por la cuchilla.

A esto último iba, a un ejemplo específico. El amigo que me ha contado el problema pertenece a un grupo de WhatsApp compartido por muchos amigos; algunos de ellos, matrimonios. Allí hablan de planes para hacer todos juntos, pero también comparten anécdotas, se ríen de lo que les va pasando y, en general, se mantienen informados unos de las vidas de los otros. Uno de los matrimonios se separó no hace mucho. Ella se marchó a otro país y el que quedó como miembro del grupo de amistades, tanto en lo virtual como en lo real, fue él. Al cabo de un tiempo, comenzaron a apercibirse de un pequeño problema: ella se había marchado del país y de sus vidas, pero no del grupo de WhatsApp. Nunca apareció el rótulo: «Fulanita ha salido del grupo». Esa ruptura definitiva no se había producido. Pero tampoco decía nada ni interactuaba. Estaba ahí, sin más, como un submarino sumergido que usara su periscopio para espiar. Es decir, que ella no estaba dispuesta a cerrar esa ventanita abierta a la vida de su ex, para saber qué hace, con quién lo hace y qué información interesa al abogado. La situación es de bloqueo, porque en el grupo fueron amigos de ambos y no quieren tomar partido, por lo que no pueden expulsarla. Por supuesto, el ex ya ni escribe, por miedo a meter la pata. O sea que en lo real están separados y con todo resuelto. Pero en WhatsApp todavía no. Salgan de esos grupos, háganme caso.


TAREA:
1.- Señala las ideas principales del artículo.
2.- ¿Cuál es el “tono” literario del autor: informativo, de queja, de reclamación, de alegría, de agradecimiento, etc?
3.- ¿Tienes Whatsapp? ¿A cuántos grupos perteneces? ¿Te parece necesario?
4.- ¿Qué tienen en común las palabras y grupo de palabras en color?

sábado, 17 de enero de 2015

Taller de cine. Preparando los Premios GOYA y los ÓSCAR. ELE B1,B2,C1,C2

1. Calentando motores a través de los siguiente vídeos:
Premios GOYA


Premios ÓSCAR




2. Ficha de trabajo. Se requiere un poco de imaginación. Trabajad en parejas.


3. Ampliamos esta tarea trabajando con el artículo de EL MUNDO. 
  • Echad un vistazo al artículo. ¿Quién se ha acercado más a la realidad cinematográfica?
  • Os propongo que relacionéis las palabras claves de cada película con el título y la sinopsis. ¿Encontráis una conexión entre ellas? 
4. Cuando vemos una película, el capítulo de una serie o un documental, ¿es necesario comprender absolutamente todo? Queda abierto el debate.